En el siglo XII, el primer Arzobispo de Santiago, Diego Xelmírez, creyó conveniente recopilar la historia y la tradición sobre la peregrinación a la ciudad, hoy conocida como Santiago de Compostela, y mandó escribir los primeros Códices que recopilaron en sus páginas todo lo que se había vivido allí, según se conocía por tradición, desde el siglo I.
¿Cuándo comenzaron los Caminos a Santiago?
Los códices medievales de Santiago de Compostela que se han conservado hasta nuestros días, nos han aportado una gran información sobre la tradición y la historia del porqué de los caminos al Locus Sancti Iacobi -el lugar de Santiago-.
Y, para descubrir el Camino de Santiago, los mejores son la Historia Compostelana y el Códice Calixtino. Escritos en pergamino entre los años 1100 y 1200, nos han dejado pormenores sobre la gran ebullición del nacimiento de una urbe medieval -ahora Santiago de Compostela-, pegada literalmente a una Catedral, y de la tradición de la sepultura de uno de los doce apóstoles de Jesucristo enterrado aquí en el siglo primero.
En hebreo, Jácome -סָנטִיאָגוֹ-, y en latín, Iacomus, Santiago proviene de Sant Iaco, y después Sant Iago, para referirse a Santiago el Mayor, el hijo de Zebedeo.
El primer Camino al Locus Sancti Iacobi -aunque todavía no tenía ese nombre-, lo hizo un rey, Alfonso II el Casto, en el siglo IX, y fue hasta allí, llamado por el obispo Teodomiro, para certificar que efectivamente el mausoleo que se hallaba en medio del bosque Libredón era el de Jácome -סָנטִיאָגוֹ-.
Ese camino, Camino Primitivo, desde Oviedo a Santiago de Compostela, sigue siendo, hasta hoy, una de las rutas de llegada a la ciudad.
Y en el Códice Calixtino, escrito como hemos dicho en el siglo XII, se describe, tal y como lo haría una guía de viaje hoy, la ruta principal desde Francia al Locus Sancti Iacobi, por el que los peregrinos cristianos llegaban desde lo que hoy conocemos como Europa al Finis Terrae (no se conocía más tierra al oeste) para venerar los restos de Jácome -סָנטִיאָגוֹ-: el Camino Francés.



