La inventio
Santiago no fue una ciudad en la que se construyó una Catedral. Fue la construcción de la Catedral la que originó el nacimiento de la ciudad medieval, la cual, como todas las ciudades medievales, surge de una manera caótica y sin ningún plan urbanístico.
La tradición nos cuenta que en el siglo IX (allá por los años 820-830), el ermitaño Paio descubre en el bosque Libredón -enclave de la actual Catedral- la recordada tumba del Apóstol Santiago, a quien sus discípulos Atanasio y Teodoro habían enterrado allí en el siglo primero.
El único dato histórico que tenemos acerca de la muerte de Santiago nos remonta al año 44 después de Cristo, y se recoge en la Biblia, en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Sitúa a Santiago, uno de los 12 apóstoles de Jesucristo, en Jerusalén, donde había ido a celebrar la Pascua con sus hermanos cristianos. Allí, el rey Herodes Agripa le manda decapitar por ser infiel a la religión judía.
La tradición nos dice que Atanasio y Teodoro, que le habían acompañado en los años anteriores en sus viajes a esta tierra, recogieron sus restos y se embarcaron, trayéndolo a enterrar al que había sido el lugar de su Misión apostólica: la Península Ibérica.
La ruta marítima los conduce hasta las costas de Gallaecia, parando en un pequeño asentamiento romano: Asseconia. Allí encuentran un mausoleo libre, piden permiso y entierran al Apóstol. Y comienzan a venerarlo… ¡Era uno de los doce apóstoles de Jesucristo!
Pero la zona será atacada por los pueblos germánicos, provocando la caída del Imperio Romano. Así que Asseconia dejó de existir, la veneración a la tumba del Apóstol cesó y la región quedó despoblada.
Será el ermitaño Paio el que la descubrirá de nuevo en el siglo IX -como hemos dicho anteriormente- y avisará al obispo de la zona, el obispo Teodomiro. Este enviará noticias del descubrimiento al único rey cristiano del momento -pues la Península está ocupada por los musulmanes-, el rey Alfonso II el Casto. Y la tradición nos dice que el rey, haciéndose acompañar por familiares y cercanos de la corte, vendrá hasta Santiago, convirtiéndose en el primer peregrino de la historia e inaugurando, además, el primer camino: el Camino Primitivo, de Oviedo a Santiago.
Ambos, obispo y rey, al entrar en el mausoleo, y ante lo que allí se encuentran, certifican que es la recordada tumba del Apóstol Santiago.
Y el rey manda construir una iglesia, que incluye en su interior el mausoleo. Esta iglesia se quedará pequeña en tan solo 50 años. Y otro rey, Alfonso III el Magno, mandará construir una segunda iglesia más grande.
1075, el año de inicio de la construcción
Será ya en 1075 cuando comenzarán a construir la catedral románica. Tardarán 136 años en construirla, y la consagrarán en el año 1211. Y entonces, algunos de los peregrinos llegados a Santiago deciden quedarse a vivir allí; y los maestros canteros y constructores junto a sus familias; y comerciantes, artesanos, religiosos… que se fueron instalando alrededor de la Catedral, dando origen a una villa que tomará más adelante el nombre de Santiago de Compostela.
La Catedral de Santiago es muy grande, muy alta, muy luminosa… para ser románica. Los peregrinos que llegaban en la época medieval vivían con asombro el ver la mayor Catedral que en el siglo XIII se levantó en la Península Ibérica. ¡Todo un espectáculo a sus ojos!
Aunque la Catedral fue construida arquitectónicamente con estilo románico, exteriormente no la contemplamos románica; la contemplamos barroca.
Siglos más tarde, a partir de mediados del XVI, ya muy deteriorada y pasada de moda, restauraron sus fachadas y sus torres con el barroco en todo su esplendor… Doscientos años de cambio exterior, excepto en la fachada sur -en la puerta de Platerías- donde el barroco no hizo ningún cambio. Un barroco fundido con el románico que ha conseguido, sin destruir la fábrica existente, una Catedral aún más esbelta y espectacular.



